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MEJORA CONTINUA 

Karen Antunez

LECCIONES APRENDIDAS

1. La encuesta aplicada por la firma Yanhass, al inicio y al finalizar el proyecto, constata que la comunidad reconoce la prevalencia de una acción social de trabajo por la paz, que contribuyó a que la comunidad siguiera manteniendo la confianza en la construcción de paz. Estos datos evidencian el fortalecimiento de un tejido organizativo por la paz que disputa éticamente la preeminencia de la paz cotidiana y desde abajo sobre la violencia y la guerra.  La acción de la sociedad civil en la construcción cotidiana de la paz y  difusión de la cultura de paz a nivel comunitario es el recurso más significativo para hacer frente a las nuevas reconfiguraciones del conflicto. 

 

2. La inclusión de enfoque territorial, en los componentes pedagógicos, metodológicos, políticos y operativas del proyecto garantizaron la confianza de la comunidad con la iniciativa. Permitieron la interiorización de los participantes del conjunto de los componentes desarrollados por la acción y garantizaron el acompañamiento y respaldo de la comunidad al trabajo de los equipos locales. Pese al propósito del consorcio de incorporar a los equipos técnicos y apoyos a personas de la comunidad, las condiciones de contratación impidieron en un número considerable de casos su vinculación contractual por el no cumplimiento de estándares de administración. Para alcanzar incorporaciones relevantes del enfoque territorial es importante no solo hacerlo en las condiciones programáticas sino también a nivel operacional en los marcos de administración y soporte del proyecto.

 

3. El proyecto logró conceptualizar de forma adecuada la idea de paz desde abajo y paz cotidiana, permitiendo extender puentes de comprensión de las comunidades y participantes a la perspectiva de que la paz es un asunto que involucra la acción individual y colectiva de la comunidad. Esta perspectiva dio arraigo al concepto y permitió el diálogo y dotar de contenido el concepto, que como aprendizaje evidencia la necesidad de construir conjuntamente con los participantes los marcos de entendimiento conceptual del proyecto. Este es un esfuerzo y una tarea que no se le debe decretar punto final, al contrario es una necesidad su promoción e impulso. 

 

4. Una lección fundamental que deja el proyecto es la articulación de las acciones del mismo con  procesos de organizaciones y agendas sociales y políticas vigentes y en curso en el territorio. Esto garantiza que las actividades son acordes a las necesidades y apuestas de la comunidad, no están actuando de forma aislada y tampoco se convierte en ejecuciones tipo “paracaídas” que llegan descontextualizadas e inútiles, estructuras de adaptación de proyectos más flexibles con el enfoque de Gestión basada resultados pueden facilitar más intervenciones con estas características. Esta articulación también permite la confianza de la gente en el proyecto y es el mejor argumento para la sostenibilidad y proyección de los efectos y realizaciones alcanzados por el proyecto.  organizaciones, como expresión de agregación y atribución a un proceso de mayor calado y envergadura.

 

5. Se recogieron apreciaciones por parte de los equipos y participantes del proyecto que resaltan un número elevado de actividades previstas que conllevo a una alta demanda en tiempo y un esfuerzo significativo de los participantes para seguir el curso de acción del proyecto. A pesar de lo exigente del proyecto los niveles de deserción fueron inexistentes y al contrario se constató el compromiso y proactividad del grupo meta con el conjunto de actividades del proyecto. Queda como aprendizaje establecer acciones que armonicen los tiempos y demandas y que también puedan valorar la carga de trabajo de los equipos técnicos. 

 

6. Contar con un sistema de monitoreo y seguimiento preciso y robusto permitió al consorcio responder de forma eficiente y ágil con los retos que el contexto demandó para la intervención. Las solicitudes de adenda y los rediseños para hacer frente a los retrasos y complicaciones para la realización de algunas actividades cuando inicia la pandemia, fueron no tan traumáticas por contar con una arquitectura de medición y gestión de la información bien pensada y estructurada. Se constata que es un sistema bien estructurado y pensado que requiere algunas adecuaciones en cuanto al procesamiento y uso de la información, así como aminorar la exigencia en tiempo para los usuarios del sistema con la automatización y rediseño de ciertos procesos. Se hace evidente la incorporación institucional de los tres socios locales de la gran mayoría de componentes de medición del sistema. Fue un proyecto con una base estructurada de producción y generación de información. 

RECOMENDACIONES

1. El proyecto Tejiendo Caminos de Paz aportó al proceso de construcción de paz territorial en 5 municipios de tres departamentos, la revitalización  de un tejido social y comunitario para la paz. Después de más de tres años cuenta con un modelo de trabajo que conjugó la formación rigurosa y sostenida, la movilización social y la promoción del diálogo, así como entramado de relaciones y subjetividades transformadas desde la NoViolencia y la cultura de paz. ¿Cómo aprovechar esas potencialidades en momentos en los que los departamentos de Caquetá, Putumayo y Cauca siguen presentando preocupantes dinámicas de reconfiguración del conflicto? El acumulado alcanzado con propuestas, planes, acciones y un conjunto diverso de iniciativas de paz tiene que articularse de forma sostenida con las dinámicas organizativas territoriales, para no desvanecer el empuje y la fuerza motora obtenida.

 

2. El proyecto ha permitido precisar una reflexión y un método para resignificar la cultura de paz como una “praxis” cotidiana, entendiendo que la paz tiene que ver con la vida misma y las garantías de una vida buena y digna.  Si bien se reconocen elementos conceptuales y la integración recurrente de enfoques territoriales y étnicos en la idea de paz entre los grupos meta, es fundamental que los procesos comunitarios sigan profundizando en esta reflexión y en la materialización práctica de las condiciones para la paz territorial. Se percibe todavía la prevalencia entre los participantes en equiparar ideas propias del concepto de convivencia  (amor, tolerancia, comprensión) con la construcción de paz. Esto precisa seguir “caminando” la palabra para seguir precisando de mejor forma, la idea colectiva de paz en los territorios y enfrentar, con más y mejores herramientas, la tendencia a un nuevo ciclo de violencia en los municipios. 

 

3. La red de gestores, que al finalizar el proyecto cuenta con la activa participación de 120 personas (más de 60 de ellas mujeres), en los tres departamentos, con una legitimidad y reconocimiento comunitario corroborado por la evaluación,  con planes de acción concretos y agendas de incidencia diseñadas y en curso, articulada a procesos organizativos marco (por ejemplo la organización Nasa y Kamsa en Cauca y Putumayo), con experiencias acumuladas en diálogo e interlocución institucional es uno de los patrimonios más destacados del proyecto. Su protagonismo político pudo ser identificado para la tercera anualidad de forma consistente, pese, incluso,  a las restricciones de movilidad derivadas de la expansión del Covid y el paro nacional entre 2020 y 2021. Este, “activo” político y organizativo, debe ser protegido y revitalizado tratando de encontrar formas ciertas de sostenibilidad del proceso y consecución de medios para que siga prevaleciendo su apuesta y su accionar. Se hace urgente la dinamización de un plan de gestión, respaldo y acompañamiento coordinado entre las organizaciones consorciadas y la red de aliados y aliadas.. 

 

4. La realización 3 del proyecto, tolero un variado conjunto de hechos del contexto y externalidades que limitaron su efecto e impacto, tal cual había sido proyectado en el marco de la acción. Pese a ello, el sistema de medición del proyecto muestra numéricamente el cumplimiento de las metas propuestas.  Se promovieron espacios de diálogo, acuerdos con candidatos y acciones de control social, no obstante la envergadura de su influencia y efecto para la influencia público - política a favor de la construcción de paz en los territorios es un balance que el tejido social y comunitario, incluida la red de gestores en los tres departamentos debe realizar. 

 

5. El consorcio del proyecto entendió la movilización social como un factor definitivo a la construcción de paz. A nivel local y territorial se realizaron ejercicios interesantes de movilización a favor de la paz, que aportaron a la demanda ciudadana por la paz. La evaluación constató que el proyecto encontró formas alternativas y creativas para mantener los niveles de agencia y movilización del tejido social en pleno impacto de la pandemia, pero ¿cómo fortalecer, reactivar y revitalizar la movilización social en favor de la paz después del covid? El contexto muestra un panorama difícil para las iniciativas de paz, incluso las prioridades de la política pública se focalizan en la atención integral del virus.  Los puentes, articulaciones, redes y diálogos alcanzados por el proyecto requiere seguir nutriéndose y vinculándose a agendas integradoras como la defensa del territorio y el buen vivir. Este es quizás el mecanismo más expedito para seguir manteniendo en punta el tejido comunitario activo para la paz. nutriendo. 

 

6. Se avanzó copiosamente en el tema del empoderamiento político y social de las mujeres. Sus liderazgos fueron proyectados y fortalecidos gracias a los procesos de formación y los recursos y medios destinados para promover los espacios de trabajo autónomo de y para las mujeres. Este acumulado no se puede perder y se vuelve indispensable seguir fortaleciendo los procesos y liderazgos de las mujeres, es un reto y una tarea para las organizaciones locales del consorcio. 

 

7. Consolidar las herramientas diseñadas y utilizadas en el proyecto como una caja de herramientas para la paz sigue siendo una recomendación indiscutida. El proyecto forjó un conjunto amplio de herramientas como módulos de formación, agendas, planes diagnósticos, iniciativas de paz, rutas de atención, planes de incidencia, agendas de paz, estrategias comunicativas, entre otras que garantizan la continuidad de los esfuerzos de difusión de las culturas de paz y el refuerzo de la ética pública en los territorios. Insistir en la divulgación, apropiación y usos de las herramientas permite la sostenibilidad y refuerzo del proceso motivado en el marco del proyecto.