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LENTE VIOLETA

Cauca

La lucha de las mujeres por transformar las relaciones de dominación, exclusión e inequidad que recaen sobre ellas es una condición indispensable para la construcción de paz. En el centro se ubican las acciones por desterrar de la vida cotidiana las múltiples violencias basadas en género que impiden la promoción de espacios habilitantes para la paz. La paz se hace incompleta si persisten y perviven, los variados mecanismos de exclusión y agresión hacia las mujeres y otras diversidades que se promueven constantemente a partir de la reproducción, consciente o inconscientemente, del patriarcado. Uno de los pilares reconocibles del proyecto, fue incluir abiertamente como esquema de trabajo, la reflexión y la acción sobre la situación de las mujeres y su papel social y político en la construcción de la paz territorial.

 

La propuesta de Arqueología del Cambio como evaluación hizo uso de un lente diferencial para analizar las transformaciones que las mujeres alcanzaron en el marco del proyecto. Metodológicamente, se emplearon cuatro criterios para recoger información específica sobre los cambios experimentados por las mujeres en los años de implementación de la iniciativa, que responden a las siguientes variables:

 

1. Participación

2. Empoderamiento político

3. Exigibilidad Garantía de los derechos de las mujeres

4. Transformación de imaginario y roles patriarcales

Estos criterios fueron utilizados para sistematizar la información recabada en materia de género y analizar las transformaciones de la vida de las mujeres obtenida del procesamiento de información primaria y secundaria.  Posteriormente se convirtieron en preguntas específicas aplicadas a las entrevistas individuales y grupos focales llevados a cabo con los distintos actores del proyecto. De la sistematización de los criterios del lente violeta empleados se resaltan las siguientes conclusiones de análisis.

 

A. PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES.

Se constata el incremento de la participación de las mujeres en las acciones y proceso del proyecto, las mujeres representaron más de 60 % del total de la participación en las acciones de la iniciativa. En promedio para los 5 municipios, el  55.7% de las mujeres hacen parte de espacios de toma de decisiones a nivel municipal, bien sea en organizaciones de base, juntas de acción comunal o espacios directivos de las instituciones educativas. La conformación de las Redes de Gestores para los tres departamentos, mayoritariamente cuenta con la participación de mujeres.

 

La característica de la participación de las mujeres cambió sustancialmente en los años de implementación del proyecto, se constata que ahora, su participación es activa, propositiva y proactiva. Esto evidencia que las acciones específicas a la promoción de la participación de las mujeres tuvieron un ejemplo concreto en el fortalecimiento de sus capacidades como sujetas políticas y promotoras de acciones en favor de la paz desde abajo. 

 

En las acciones de incidencia se constató un fuerte liderazgo de las mujeres. En los más de tres años de ejecución del proyecto se evidencia que las mujeres asumieron liderazgos en sus comunidades y organizaciones, con un amplio reconocimiento y legitimidad social y comunitaria. La situación analizada para los tres departamentos es que los procesos de construcción de paz a nivel formativo, de incidencia, de construcción comunitaria por la paz se soportan por el trabajo y la acción de las mujeres. Son las mujeres, el eslabón principal en la reconstrucción del tejido social para la paz.

 

Se destaca el compromiso y la motivación de las mujeres jóvenes en las acciones del proyecto. Se constató un alto protagonismo de las mujeres jóvenes en las actividades de las tres realizaciones. Las mujeres jóvenes tienen la intención de trabajar más abiertamente en la transformación de las relaciones de género y dominación. Hablan abiertamente de la necesidad de reconfigurar los roles, de transformar el patriarcado y desestigmatizar al feminismo como argumento político y filosófico

 

Se configuraron espacios de encuentro y trabajo autónomo de las mujeres que lograron ganar legitimidad en instancias organizativas. Las mujeres han hablado y han podido escuchar su voz y están posicionando planteamientos transformadores frente a las estructuras organizativas existentes que exigen mayor participación, respeto y reconocimiento al papel fundamental de las mujeres en la organización comunitaria.

 

A lo largo del proyecto, las mujeres reactivaron y promocionaron los usos y costumbres ancestrales para el fomento de la participación desde una perspectiva étnica. Por ejemplo el chumbe, como experiencia y arte de tejer fue el reflejo del ser femenino y una forma colectiva y sorora de percepción del mundo. Además, en medio del aislamiento producto de la pandemia, las mujeres promovieron el fomento de la medicina tradicional a través del uso de plantas medicinales. 

 

 

B. EMPODERAMIENTO POLÍTICO.

Las mujeres participantes del proyecto se muestran activas políticamente, han asumido vocerías de sus organizaciones. Ellas han reconocido su liderazgo y cuentan con una activa presencia en los escenarios de incidencia, de formación, espacios culturales y de promoción de iniciativas. Se constata la construcción sostenida de una legitimidad comunitaria de las mujeres que incluso es aceptada por los liderazgos masculinos. 

Las mujeres en los tres departamentos han sido las principales cohesionadoras del tejido, promovido desde el proyecto. Las mujeres docentes han asumido el liderazgo del proceso formativo en pautas de crianza NoViolentas, en la concientización sobre el género. Las lideresas indígenas han construido propuestas para promover la visión particular de las mujeres en armonía con los planes de vida. Se evidenció como en las experiencias comunicativas para la promoción de la paz, en el centro, como fuerza motora se reconoce el liderazgo de las mujeres jóvenes.

Las acciones del proyecto promovieron espacios de encuentro propios de las mujeres, donde su voz y trabajo fue protagonista, otorgándole un sello y un color distintivo a la promoción de la cultura de paz. Los espacios propios les permitieron el encuentro, reconocer sus afectaciones particulares como mujeres en medio de la guerra,  encontrar estrategias colectivas de contención y exteriorización del dolor, re-dignificar su rol como cuidadoras y promover acciones vinculantes de otros y otras en función de los espacios habilitantes para la paz.

La propuesta política y de acción de la  NoViolencia promovida de forma transversal por el proyecto, encontró un nutrido eco en las mujeres. Se evidencia cómo ellas asumieron de forma integral y comprometida los principios de la NoViolencia como experiencia catalizadora de nuevas subjetividades y relacionamiento. Esa noción interiorizada es el punto de partida de la mayoría de las mujeres participantes del proyecto  para desnaturalizar la violencia basada en género.

Se evidenciaron la construcción de vocerías en equidad para el desarrollo de las acciones de cabildeo promovidas por los planes de incidencia construidos en los tres departamentos. Las mujeres participantes del proyecto fueron las principales protagonistas de la red de gestores y las estrategias de incidencia.

 


 

C. EXIGIBILIDAD Y GARANTÍA DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES.

Se constata que las mujeres participantes del proyecto han tomado conciencia de sus derechos y han estructurado propuestas y apuestas para su exigibilidad y promoción de su garantía. Al tomar conciencia de sus derechos, les ha permitido incrementar su empoderamiento social y comunitario, contribuir a procesos colectivos de exigibilidad y activar decididamente su participación en favor de la construcción de paz a nivel territorial.

Varios productos del proyecto, como los módulos de formación, las rutas de respuesta a las violencias basadas en género y las estrategias comunicativas en los tres departamentos evidencian la Identificación que las mujeres hacen de las violencias que les afectan en ámbitos públicos y privados. El poder visibilizar la situación se constituye en un primer paso en el proceso de erradicación de la violencia hacia las mujeres y también se constituye en un argumento y principio de la acción política y comunitaria de las mujeres.

Las mujeres participantes del proyecto han reforzado los mecanismos autónomos y entre mujeres del cuidado, circulando información y conocimiento de sus derechos, rutas de atención, desarrollo de habilidades comunicativas y reflexión en cuanto a su autoimagen y confianza en sí mismas.

Un número importante de mujeres, especialmente las docentes han replicado por su cuenta la formación en género, eso ha permitido que ellas se constituyan en promotoras de reflexión de su vida, su cuerpo y su liderazgo.

D. TRANSFORMACIÓN DE IMAGINARIO Y ROLES PATRIARCALES.

En las visitas a campo, las entrevistas y los ejercicios de levantamiento de información con los/as participantes del proyecto, en los tres departamentos se evidenció un posicionamiento general de la importancia del tema de género. Con naturalidad los participantes tienen lenguaje incluyente, respetan la palabra y planteamientos de las mujeres, promueven de manera respetuosa sus opiniones y les reconocen su rol político y de liderazgo.

Se percibe como las mujeres siguen promoviendo la sensibilización por el reconocimiento a sus demandas específicas como un ejercicio que no solo compete a las mujeres, tratando de que los hombres se comprometan estratégicamente con sus reivindicaciones y comprendan que exigencia por los derechos de las mujeres configura un escenario de construcción del buen vivir y paz, completo y no excluyente.

A pesar de que se evidencia una alta sensibilidad en los hombres al respecto de los derechos de las mujeres, siguen existiendo estructuras patriarcales que se confunden con la idea de lo tradicional y lo propio, produciendo en ocasiones tensiones entre la reivindicación de los derechos de las mujeres y  la cosmovisión.

El papel de las mujeres ha estado centrado en la reflexión de la paz construida desde las bases en su ámbito cotidiano. Lo que se sigue constatando son mujeres muy activas en lo organizativo y en lo comunitario, pendientes del cuidado de la vida, del territorio, del agua.